cuando la venganza ha de llegar llega
aunque queramos cosechar perdones
la verdad es que no los sembramos
y aunque nos hacemos los débiles
el corazón maquiavélico trabaja en silencio
a veces hay que abrir la mano para simular carencias
y cerrar el puño cuando atrapamos al maldito
si el sonido se propaga en el salón
es porque ambas manos dieron la palmada
la culpa es de ambos corazones
ya no existe para el prójimo perdón
a veces el amor se precipita
por la locura que este predispone
a penas se pone el sol
queremos que con él también se ponga la venganza
pero inútil propuesta
el espíritu espera el alba para atacar
la presa no se escapa de la mirada
se pudren las fresas en la boca
es porque la maldad se apacienta
los cólicos arremeten contra el vengador
ya no existe para el prójimo perdón

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