
Mis miserias,
mi cuerpo y mi bolsillo.
Por lo más sagrado,
lo más despreciable
y aterrador de la noche.
Aun no me atrevo a cambiarme de falda.
De madrugada han roto mi húmero
porque no sé hacer el amor,
porque sí soy obstinada,
porque gimo en otro idioma.
Mi acuesto con un sin número
de mentiras me dijeron
para que esta esquina sea mi empresa,
porque a veces una todo lo sabe,
todo lo puede hasta que llega el lobo.
Él lobo no sabe mejor que mi demencia.
Aun sigo pensando en ti
cuando diez mil lobos
acaban con mi dignidad
escondiéndola debajo de un almohadón
que no quiero mirar.
Una mujer,
indigna por su mala copa
sufre el dolor vaginal
de aquellos animales innecesarios.
"Le gusta esa vida"
Aun no me atrevo a cambiarme de empresa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario