
trapo sucio,
escoria de la calle,
cucaracha estropeada,
lo más vil bajo el puente,
ese era yo.
miedo y repudio,
rechazo y desdén,
dejación de las madres
porque el temor del jirón
ese era yo.
el peor resultado
de los cálculos de la evolución,
la sanguijuela de indias
que se volvía el negro ovino,
ese era yo.
el vómito del peor poeta,
la espuma de la boca de Vallejo,
el vaso roto de Varela
la cometa descañada,
ese era yo.
la circunstancia,
no solo fui... no fui solo yo,
sus ovarios en forma de corazones
le dieron vida a la triste letra
de esta canción que vivificó
el tardem de mi pensamiento filosófico.
- Raymundo ¿quieres bailar?
- Señorita, la vida...
es un ramillete de rosas,
una decisión,
cada una de ellas
una vez que las tomas
subes y te trepas por espinas
hasta llegar a la hermosa flor.
he trepado hasta usted
a través de sus manos
pero no son espinas...¡no!
melodías a piano.
mi letra, un bolígrafo y mi fe
han conservado mi vals.
- Raymundo ¿quieres bailar?
- Shalla, ¡mira cómo bailo!
mientras la poesía se escribe en el aire
tus alas me hacen viento de libertad,
has salavado mi vida
y ahora no puedo dejarte
vida mía, esperanza sin par
deme su mano señorita
- ¡Vamos a bailar!
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